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jueves, 4 de abril de 2019

Dinámicas Familiares

Terapeuta Martha J. Osuna B.

EL MOVIMIENTO INTERRUMPIDO HACIA LA MADRE.
Cuando un hijo o hija se ha separado de la madre, porque ésta ha estado ocupada y los hijos son criados por otras personas, como las abuelas u otros cuidadores, se crea una separación cuyos efectos son una relación de AMOR y ODIO entre la madre y los hijos.
Se quiere estar cerca pero el dolor de haberse sentido abandonados o que no se le protegió ante la agresión de otros impide que los hijos puedan amar completamente a la madre y en determinadas situaciones de estrés vuelven a resurgir las recriminaciones del pasado.
Ésta situación se repite de generación en generación y las madres tienden a tener malas relaciones con las hijas.
Para empezar a resolver ésta dinámica se trabaja en mirar la historia de dolor que está detrás de la Madre, algo más grande que ella le impidió estar disponible para su hija.
Se agradece que la Vida llegó a través de una persona que no fue perfecta pero lo hizo lo mejor que pudo, con sus propias dificultades.
MANDATOS FAMILIARES
Los hijos, al ser los pequeños de un sistema familiar están indefensos ante los grandes y son impulsados por gran amor y obedecen los mandatos inconscientes de los padres o abuelos aunque esto les produzca dolor o pérdida.

Cuando un hijo o hija es el sostén económico de una familia, generalmente no tiene permiso de hacer su propia vida, ya que está al servicio de proveer a los demás, entonces cuando llega a su vida la posibilidad de una pareja, su inconsciente busca una pareja NO disponible, para no poder irse con él, para poder vivir la sexualidad y tener hijos que nutran al Clan pero no significa un peligro ya que está ocupado y no hay posibilidades de irse y así seguir siendo fiel al sistema familiar.

Cuando una Madre no ha podido tener pareja toma a  uno de los hijos (hombre o mujer) y lo convierte en su pareja simbólica, lo cual afecta gravemente al hijo/a ya que no tiene permiso de tener pareja ni de ser exitoso, ya que el éxito lo puede alejar de la madre, así este hijo vivirá probablemente en la amargura, ya que se ha privado de vivir su propia vida para estar al servicio de la Madre o abuela.
Entonces internamente se exige una compensación por lo que se le colocará en un lugar superior al resto de los hermanos o un trato preferencial.

Los mandatos familiares se revocan tomando conciencia de aquello que nos mueve, estamos viviendo un desorden familiar, pero volver a colocarnos en nuestro lugar exige a renunciar a la ganancia de sentirnos más grandes que nuestros padres.
Se honra el pasado, se agradecen las lecciones del pasado, todo ha estado al servicio de la supervivencia.
Ahora se toma conciencia de que podemos elegir hacerlo diferente.
DESCONEXIÓN CON EL ORIGEN
Cuando un hijo llega a la vida sin haber sido deseado, desde el vientre recibe la información del “clima” emocional que le rodeaba: el rechazo, la tristeza y la pérdida.
Entonces se crea en éste niño/a una fortaleza especial llamada “resilencia” que es la capacidad de sobrevivir a pesar de las adversidades que le rodean.
Para protegerse éstos niños cuando crecen hacen todo para huir de su origen, por miedo a ser eliminados por el sistema familiar que les ha rechazado, es una herramienta de supervivencia.
Pero a la larga aquello que se rechaza se presentará una y otra vez en la vida de la persona, hasta no ser reconciliado en el interior y agradecer todo lo que le ha llegado desde los ancestros y los padres.
Una persona que rechaza, juzga o condiciona a los padres, será rechazada, juzgada o condicionada por sus descendientes.

Para poder ir libremente y con fuerza hacia la vida que siempre va hacia adelante, se tiene que reconciliar aquello que nos ha lastimado en el pasado, se suelta amorosamente, cuando lo queremos soltar desde el enojo o la angustia seguimos enganchados a las experiencias dolorosas que no hemos podido dejar atrás y cuando menos lo imaginemos volverán a surgir de manera imprevista.
SÍNDROME DEL SUPERVIVIENTE
Después de haber sobrevivido a duras experiencias en la vida, una persona que ha desarrollado estrategias para salir adelante se ha fortalecido a un alto costo.
Quedan secuelas debido al gran estrés que se vivió, como agresión, catástrofes, pérdidas importantes y gran angustia.
Entonces frente a situaciones difíciles pueden reaccionar de dos maneras: volver a sentirse derrotado y lleno de culpa o adoptar una postura arrogante donde se cierran ante diferentes posibilidades de solución.

Se tiene que trabajar en la toma de conciencia de que el pasado no lo podemos cambiar, de que aunque no lo comprendamos, fuerzas más grandes que nosotros nos llevaron a vivir lo que necesitábamos experimentar para crecer y lo hemos resuelto con éxito si aún estamos en la vida.

HONRAR EL ORIGEN
Somos el producto de dos linajes, el masculino que viene de Papá y el femenino que viene de Mamá, nacemos con grandes dones que vienen del pasado, nuestra inteligencia , belleza y virtudes han sido el regalo que nos ha llegado desde atrás, eso nos fortalece e impulsa hacia la vida.
Cuando le decimos SI A TODO COMO FUE tomamos todo lo que necesitamos para seguir adelante.
La energía del linaje femenino que viene de la Madre nos conecta con la Vida, el éxito, la pareja, la creatividad y la energía del linaje masculino que viene del  Padre nos conecta con el trabajo, el dinero, concretar metas.
No se juzga si bueno o malo, no es necesario querer, a veces existen familias tan tóxicas que lo mejor es ponerse a salvo guardando distancia, pero se agradece de dónde venimos porque el pasado nos nutre y aquello que fue considerado “malo” también cumplió una gran función en el sistema familiar, también equilibraron algo.
Cuando honramos ésta parte, nos convertimos en la “pieza de cambio” del sistema familiar, somos parte pero elegimos hacerlo diferente.
El enfoque sistémico y las Constelaciones familiares trabajan éstas dinámicas mediante herramientas fenomenológicas, conectando el inconsciente con el movimiento sanador que lleva a la vida, a través de movimientos simbólicos, frases de PNL y tomas de conciencia.

Gracias, gracias, gracias.

lunes, 13 de octubre de 2014

Consciente e Inconsciente...


Extracto del libro “ Los Complejos y el Inconsciente” de Carl Gustav Jung.

Hoy sabemos con certeza que el inconsciente posee contenidos que, si pudiéramos hacerlos conscientes, representarían un aumento inmenso de conocimientos.
También el inconsciente humano encierra todas las formas de vida y de funciones heredadas de la línea ancestral, de suerte que en cada niño preexiste una disposición psíquica funcional, adecuada, anterior a la conciencia. En el seno de la vida consciente del adulto, tal función inconsciente instintiva hace sentir constantemente su presencia y su actividad; en ella están ya preformadas todas las funciones de la psique consciente.

El inconsciente percibe, tiene intenciones y presentimientos, sentimientos y pensamientos, al igual que el consciente.
Nuestra experiencia de la psicopatología y el estudio de la función onírica lo confirman abundantemente.

Sólo hay una diferencia esencial entre el funcionamiento consciente y el funcionamiento inconsciente de la psique: el consciente, a pesar de su intensidad y su concentración, es puramente efímero, se acomoda sólo al presente inmediato y a su propia circunstancia; no dispone, por naturaleza, sino de materiales de la experiencia individual, que se extienden apenas a unos pocos decenios.
Para el resto de las cosas, su memoria es artificial y se apoya esencialmente en el papel impreso.

¡Qué distinto es el inconsciente! Ni concentrado ni intenso, sino crepuscular hasta la oscuridad, abarca una extensión inmensa y guarda juntos, de modo paradójico, los elementos más heterogéneos, disponiendo, además, de una masa inconmensurable de percepciones subliminales, del tesoro prodigioso de las estratificaciones depositadas en el trascurso de la vida de los antepasados, quienes, por su sola existencia, contribuyeron a la diferenciación de la especie. Si el inconsciente pudiera ser personificado, tomaría los rasgos de un ser humano colectivo que viviera al margen de la especificación de los sexos, de la juventud y de la vejez, del nacimiento y de la muerte, dueño de la experiencia humana, casi inmortal de uno o dos millones de años.

Si queremos ahondar más en esta última noción, pronto veremos que ciertas representaciones o imágenes emanan de un mundo reputado físico, del que nuestro cuerpo forma igualmente parte, mientras que otros provienen, sin que por ello sean menos reales, de una fuente llamada espiritual, aparentemente distinta del mundo físico.

Imaginar el coche que deseo comprar o el estado en que se encuentra de momento el alma de mi padre fallecido, irritarme por un obstáculo exterior o por un pensamiento íntimo, forma parte, psíquicamente hablando, de una misma realidad.

La única diferencia es que en un caso las representaciones o sentimientos se relacionan con el mundo de las cosas físicas y en el otro con el mundo de las cosas espirituales.
Si desplazo mi noción de realidad y la centro en la psique, entonces sólo esta noción está en su puesto y el conflicto entre la Naturaleza y el Espíritu como principios explicativos se resuelve por sí mismo.

Naturaleza y Espíritu no son ya en tal caso sino las designaciones de origen de los contenidos psíquicos que se concentran en mi conciencia.
Cuando una llama me quema, no dudo ni un instante de la realidad del fuego.
Pero cuando temo la aparición de un fantasma, me refugio al abrigo del pensamiento de que no es más que una ilusión.


Ahora bien, el fuego es la imagen psíquica de un proceso objetivo cuya naturaleza física, en último análisis, no es desconocida; del mismo modo, mi miedo al fantasma, imagen psíquica de un proceso mental, es tan real como el fuego, y el temor que siento, tan real como el dolor originado por el fuego. 

martes, 21 de enero de 2014

El Crecimiento Interior...

El ser humano es altamente complejo y diverso, y para quienes empiezan una búsqueda existencial o sanar de alguna manera las heridas de las cuales ya se volvió consciente, el camino no es fácil.

Las Resistencias. 
Al empezar a explorar las diferentes corrientes de pensamiento en búsqueda de una sanación, se confronta todo el sistema de creencias que hasta ahora han dirigido nuestros pensamientos y acciones, entonces aparecen las primeras resistencias al cambio.
En este punto abandonamos o persistimos.
El abandonar se debe a que quizá no estamos preparados para afrontar lo que se viene, tal vez esto nuevo choca completamente con todo lo que yo creo y no puedo tomar algo tan radical, puede ser que signifique esforzarme de una manera que no puedo sobrellevar aún.
Si persistimos, las resistencias se manifestarán en sentir que no avanzamos y que al tomar consciencia de algo no podemos escapar de sus influencia, aparece aquí la frustración.

La Autoconciencia.
Existen muchos caminos hacia el desarrollo personal, métodos psicoterapéuticos, espirituales, energéticos, étc., pero todos llevan hacia el mismo objetivo: estar bien con uno mismo.
El objetivo primordial de un verdadero crecimiento es el aprendizaje y fortalecer la autoconciencia, empezar a definir quien soy y hacia a dónde quiero dirigirme.
Lo primero a definir es que Yo soy un ser único e independiente de todo lo que me rodea.
En la filosofía de las Constelaciones familiares se enfatiza el cambiar la mirada, no cambiar al otro, no cambiar al sistema, sino que sobre los hechos aceptar lo que es y empezar a mirar con respeto de dónde vengo y lo que soy.
Paradójicamente, el efecto de no intervenir sobre los demás influye mucho más en cambiar las situaciones  que estamos viviendo que tratar directamente de cambiar a los que nos rodean.
En el Ho oponopono nos dicen que sanándonos nosotros mismos sanaremos al mundo, aquí lo primordial es encontrar mi Paz interior, dejo de buscar afuera que todas las respuestas están dentro de mi, Yo soy el generador de los conflictos "el problema no es problema, sino cómo tú reaccionas ante ese problema".
Nuevamente buscar en el interior es lo que nos lleva a la Sanación.        
                
La Responsabilidad.
Sólo quien ha cruzado el puente sabe lo difícil que es caminar sobre él.
Así que sólo tú conoces tus limitaciones, como sólo tú puedes activar tus fortalezas.
Podemos guiarnos de muchas maneras y con muchas personas, pero a final de cuentas, es hacerte responsable de tí mismo lo que te dará lo que necesitas.
Es común que caigamos en crisis, provocadas por las resistencias y la responsabilidad de caer y salir de ese estado sólo te pertenece a ti, si no, entonces ¿de qué te sirven tantas herramientas que has aprendido y mentalizado?.
Tienes que mirarte profundamente, sin máscaras, aún con todo el dolor que eso conlleva, pues sólo llegando a la profundidad de lo que eres podrás  reconstruirte, quizá nos demos cuenta que una herida que creímos que era superficial está enraizada en lo más profundo de nosotros, lastimándonos a niveles que no alcanzamos a ver.
Ése es el verdadero crecimiento: conocernos a nosotros mismos, aceptar nuestras debilidades y tomar acción sobre nosotros de manera consciente, de otra manera solo estamos perdiendo el tiempo y engañándonos con un crecimiento que en realidad no existe.

Arq. y Facilitadora: Martha Judith Osuna Blancas.

domingo, 5 de enero de 2014

El encuentro con la Sombra...


"Aunque no podamos contemplarla directamente la sombra aparece continuamente en nuestra vida cotidiana y podemos descubrirla en el humor (en los chistes sucios o en las payasadas, por ejemplo) que expresan nuestras emociones más ocultas, más bajas o más temidas.
Cuando algo nos resulta muy divertido -el resbalón sobre una piel de plátano o el descubrimiento de un tabú corporal-, también nos hallamos en presencia de la sombra.
Según John A. Sanford, la sombra suele ser la que ríe y se divierte, por ello es muy probable que quienes carezcan de sentido del humor tengan una sombra muy reprimida.

La psicoanalista inglesa Molly Tuby describe seis modalidades diferentes para descubrir a la sombra en nuestra vida cotidiana:

*En los sentimientos exagerados respecto de los demás. («¡No puedo creer que hiciera tal cosa!»,«¡No comprendo cómo puede llevar esa ropa!»)

*En el feedback negativo de quienes nos sirven de espejo. («es la tercera vez que llegas tarde sin decírmelo. »)

*En aquellas relaciones en las que provocamos de continuo el mismo efecto perturbador sobre diferentes personas. («Sam y yo creemos que no has sido sincero con nosotros.»)

*En las acciones impulsivas o inadvertidas. («No quería decir eso.»)

*En aquellas situaciones en las que nos sentimos humillados. («Me avergüenza su modo de tratarme.»)

*En los enfados desproporcionados por los errores cometidos por los demás. («¡Nunca hace las cosas a su debido tiempo!» «Realmente no controla para nada su peso.»)

También podemos reconocer la irrupción inesperada de la sombra cuando nos sentimos abrumados por la vergüenza o la cólera o cuando descubrimos que nuestra conducta está fuera de lugar.
Pero la sombran suele retroceder con la misma prontitud con la que aparece porque descubrirla puede constituir una amenaza terrible para nuestra propia imagen."

Extracto pp.9
Carl Gustav Jung y otros encuentros con la Sombra
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