jueves, 13 de febrero de 2014

Los estados del Yo...


Las tres funciones básicas del ser humano, según el modelo de análisis transaccional desarrollado por Eric Berne son: recibir cuidados, dar cuidados e individuarse.

*El "YO NIÑO" esta es definida como el conjunto de sentimientos, actitudes y conductas que fueron aprendidas en la infancia y siguen repitiéndose en la adultez.
Al nacer formamos vínculos de apego para poder sobrevivir, desarrollando conductas de apego que después de la madre tranferimos a la pareja, cuando éstas conductas no evolucionan adecuadamente es cuando el individuo empieza a tener problemas para independizarse y siempre está externando una necesidad de ser cuidado y protegido por alguien más.

*El "YO PADRE" es el conjunto de sentimientos, actitudes y patrones de una figura parental del pasado o el presente, manifestándose en una actitud cuidadora.

*El "YO ADULTO" es definido como conjunto autónomo de sentimientos, actitudes y patrones de conducta que están adaptados a la realidad corriente, la persona se pone al servicio de sí misma.

En el modelo del Adulto integrador las tres funciones básicas, es decir: recibir cuidados, dar cuidados e individuarse, son manifestaciones funcionales apropiadas, aquí-y-ahora, del Adulto.

(Extracto del artículo de Jordi Oller Vallejo.
Publicado originalmente en Inglés en Transactional Analysis Journal, 31:3, en Julio de 2001. 
Posteriormente publicado en Español en la Revista de Análisis Transaccional y Psicología Humanista, nº 47, en el 2002.)

Desde la filosofía de las Constelaciones familiares, Bert Hellinger retoma estos conceptos para identificar desde que lugar el consultante se está presentado ante el terapeuta.

Cuando el consultante llega en un estado del "yo niño" o "yo padre", se trata de llevarlo al estado del "yo adulto", porque es desde ahí donde puede tomar responsabilidad de sí mismo y de sus actos, darse cuenta que los apegos infantiles deben quedar integrados en el pasado y las actitudes paternalistas ante los demás son usadas para colocarse en un lugar de superioridad.
 
Según este modelo, si un terapeuta utiliza estos modelos en su trabajo con un paciente, está trabajando con un Estado del Yo introyectado, no asimilado y no integrado, procedente de su pasado personal y por lo tanto no está en buen contacto con la realidad existencial del aquí y ahora en el encuentro terapéutico.

Si el consultante no puede realizar está transcición al estado adecuado no es posible desarrollar una constelación, ya que, nada de lo que ocurra en ella impactará de manera verdadera y profunda, al no ser responsable no puede haber un trabajo verdadero, se pospone el trabajo para un momento más adecuado o se renuncia sin más a trabajar con esa persona, ya que sólo buscará transferir sus necesidades emocionales hacia el terapeuta y no buscar un verdadero trabajo de crecimiento para sí mismo.

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